Tendinopatías

INTRODUCCIÓN

Las lesiones por sobreesfuerzo afectan en gran medida a los trabajadores y pueden producirse por dos mecanismos:

  •  Un esfuerzo de baja intensidad repetido en el tiempo, que produce un estrés acumulativo sobre el sistema musculoesquelético.
  •  Un esfuerzo brusco, de una intensidad alta y corta duración que provoca una sobrecarga en el sistema musculoesquelético, al someterlo a un estrés mayor al que está adaptado, aumentando con ello la posibilidad de producir una lesión.

Estas lesiones podrán afectar a uno o más componentes del sistema musculoesquelético-sean ligamentos, cartílago, tendones, músculos o huesos-. 

En este contexto, la ACHS (Asociación Chilena de Seguridad) informó en el año 2009, que la tendinitis lideraba la lista de enfermedades musculoesqueléticas. De acuerdo con la misma institución, entre enero y noviembre de 2009, se diagnosticaron aproximadamente 1.450 casos de trastornos músculo-esqueléticos, mientras que, en 2008, por otro lado, hubo 1.972. 

Dada la importancia y alta prevalencia en el entorno laboral, se hace preciso definir qué es ésta y cuáles son las causas de la tendinitis.

DEFINICIÓN

Nuestros huesos se unen entre sí a través de articulaciones. Para que se produzca el movimiento corporal, estas uniones, que tienen lugar entre dos o más huesos, son traccionadas por la acción de los distintos grupos musculares relacionados con ellas y que forman parte del sistema musculoesquelético. En la mayoría de las veces, la conexión entre el músculo y el hueso en el cual se inserta, no es directa, sino que se realiza a través de un tejido denso, correspondiente al tendón (Figura 1).  

Figura 1: Esquema del aparato locomotor, donde puede verse la articulación de codo, con los huesos que la conforman, y el músculo bíceps braquial, que se inserta en el antebrazo a través del tendón bicipital para producir la flexión del codo. Las flechas indican la dirección del movimiento articular en respuesta a la contracción muscular.

Ante determinadas actividades laborales, que conllevan un esfuerzo repetitivo o una sobrecarga muscular de una o varias áreas del cuerpo, habrá grupos musculares que trabajarán más que otros (Figura 2), y eso puede debilitar al tendón, alterando por ende su capacidad para transmitir la fuerza derivada de la contracción muscular. A la inflamación, acompañada de irritación del tendón, producto de esfuerzos repetitivos o sobrecarga, se le conoce como tendinitis.

Figura 2: Cuando se realizan movimientos repetitivos, el sistema musculoesquelético sobrecargará a uno o varios músculos que participan moviendo corporal. Este estrés acumulado, predispondrá a un mayor riesgo de lesión.

La tendinitis, en general, es una enfermedad crónica y con recidivas que llevan a la degeneración del tendón.  Es por eso que, en lugar de hablar de tendinitis, hoy en día es preferible el uso del término tendinopatía, que tiene un sentido más general y amplio, ya que el proceso inflamatorio (tendinitis), al ser recurrente, puede, a largo plazo, llevar a la degeneración del tendón (tendinosis), y ambos pueden ocurrir de forma simultánea -es decir, el proceso degenerativo ocurre en conjunto con el inflamatorio, especialmente cuando el cuadro ya se crónico- (Figura 3-Tabla 1). La presente publicación se enfoca en las tendinopatías inflamatorias, que son las que más se ven influenciadas por los factores laborales, ergonómicos o deportivos y. por ende, cuando se use la palabra tendinopatía, de ahora en adelante, sin especificar se referirá a la tendinitis.

Figura 3: Tendinopatía en el talón. En la figura se observa la presencia de problemas en el tendón calcáneo. A la izquierda, se observa la inflamación del tendón, con el consiguiente enrojecimiento. Si la tendinitis se cronifica, se producirán cambios estructurales, entre los cuales se pueden observar microdesgarros a nivel del tendón, que son el resultado de un daño acumulado y un proceso degenerativo, conocido como tendinosis. Cuando el tendón pasa el punto de deformación permanente y se somete a una fuerza excesiva para él, se producirá la ruptura del tendón.

Característica  Tendinitis  Tendinosis
Tiempo recuperaciónPresentación
Temprana

Días- hasta 2 semanas
 6-10 semanas
Tiempo recuperación
Presentación crónica
 4-6 semanas  3-6 meses
Terapia Conservadora Modalidades
Antiinflamatorios
Alentar la síntesis de colágeno  y fuerza

Tabla 1: Tendinitis y tendinosis

En los últimos años, ha habido un incremento en la presencia de tendinopatías debido, por un lado, al aumento de la práctica de actividades recreativas de carácter deportivo, o bien, a las actividades laborales que requieren de un trabajo repetitivo de ciertos grupos musculares, tales como el manguito rotador en el hombro, los flexores de muñeca, por nombrar algunos.

ETIOLOGÍA (CAUSAS)

Dentro de las tendinopatías, la tendinitis suele ocurrir en adultos jóvenes debido a un esfuerzo repetitivo o sobrecarga de una zona corporal. Esto provocará que algunos músculos trabajen más que otros, debilitando la zona de los tendones. Por este motivo, las tendinitis se consideran como enfermedades por sobrecarga, y son bastante frecuentes en los ámbitos laboral y deportivo.

En adultos mayores, por otro lado, la tendinitis se produce debido al envejecimiento de los tejidos, y en estos casos puede presentarse concomitantemente una degeneración tendinosa, conocida como tendinosis.

CLASIFICACIÓN POR ZONA AFECTADA

Cualquier tendón puede sufrir una alteración inflamatoria o crónica, pero es la extremidad superior la que suele verse afectada con mayor frecuencia. Según la zona, las tendinitis pueden clasificarse de la siguiente manera:

Extremidad Superior

  •  Tendinitis de hombro.
  •  Tendinitis de codo.
  •  Tendinitis de mano y muñeca.

Extremidad Inferior

  •  Tendinitis calcánea o aquílea

Tendinitis de Hombro (Figura 4)

Es una de las causas de dolor muscular más frecuentes a partir de los 40 años, derivada de un envejecimiento en los tejidos, y es un tipo de tendinitis degenerativa, en la cual se debilita del tendón y hay un aumento en la posibilidad de lesionarse.

De forma más frecuente, este tipo de tendinitis ocurre en beisbolistas, tenistas, nadadores o en personas que trabajan en áreas que obligan a levantar el brazo. El dolor se siente por adelante y se agrava a momento de levantar el brazo por sobre la cabeza, con el codo flexionado y sin movimiento del hombro. El dolor también aparece cuando se palpa la zona y no existen signos en la radiografía

Otro factor que contribuye a la aparición de tendinitis de hombre, es la calcificación, en la cual se depositan sales de calcio en el tejido tendinoso. Sin embargo, en estos casos el dolor puede estar ausente, aun cuando hubiere la presencia de esta tendinopatía.

Figura 4Tendinitis de hombro. En la imagen se observa inflamación en los tendones de dos de los músculos componentes del manguito rotador, junto con la inserción humeral del bíceps. Esto afectará los movimientos de abducción y rotación en el hombro, así como también la flexión de hombro y codo, respectivamente.

Tendinitis de codo

Es provocada, generalmente, por traumatismos locales y la actividad excesiva, producidos antes de la degeneración por envejecimiento de los tejidos.

 La tendinopatía más conocida en esta articulación, es la epicondilitis, también conocida como codo de tenista, la cual no está limitada a las personas que practican este deporte, sino que es  consecuencia de una lesión en la zona (Figura 5), o de cualquier actividad repetitiva que utilice los músculos del antebrazo.

En la mayoría de los casos, la lesión es el resultado de esfuerzos tales como labores de jardinería, portar maletas o portafolios, y usar dispositivos como un destornillador, o el simple acto de exprimir un limón de forma repetida a la hora de preparar una limonada. Se caracteriza por dolor en la zona externa del codo que se irradia hacia el antebrazo. Este dolor aumenta con la actividad de los músculos del brazo y muñeca, como la flexión de muñeca, tanto para tomar un objeto como al presentar una resistencia al movimiento.

La epitrocleitis o  “codo del golfista” es otra forma de tendinitis de codo (Figura 5), cuya sintomatología y signos son similares  a los de la epicondilitis, aunque en este caso, afecta la cara interna del codo.

Figura 5Epicondilitis y Epitrocleitis. En la epicondilitis (imagen inferior), se verán afectados los tendones de los músculos que se originan en el epicóndilo lateral del húmero, que tienen la función de extender la muñeca y supinar el antebrazo. En la epitrocleitis o epicondilitis medial, se inflaman los tendones de los flexores de muñeca y pronadores de antebrazo, cuyo origen está en la epitróclea o epincodilitis medial.

Tendinitis de mano y muñeca (Figura 6)

Generalmente es el resultado de una sobrecarga en el trabajo de las manos, como pasa al forzar la postura de las mismas al mecanografiar, tomar objetos, estrujar ropa, usar continuamente el ratón (mouse) del computador, así como en el trabajo con micropipeta en el caso de los investigadores, entre otros casos.

Dependiendo del tipo de trabajo afectará a un tendón u otro, sea en la muñeca, o en los dedos de la mano. Dentro de este grupo, la tendinitis del dedo pulgar es bastante frecuente y se manifiesta como un dolor en la muñeca, que se irradia hacia el antebrazo y el pulgar. Aumenta a medida que pasan los días, empeorando por la noche. El movimiento de la mano se restringe, por lo que el dolor no permite realizar ni el tipo de trabajo que gatilló la tendinitis, ni cualquier otro movimiento que implique la contracción de la musculatura de las manos, indicando la pérdida de fuerza una agravante en el cuadro.

Figura 6Tenosinovitis de Quervain. En la imagen se observa la inflamación e irritación de los tendones y vaina tendinosa de los músculos localizados en la base del pulgar y que se hará evidente en gestos tan simples como el tomar un lápiz.

Tendinitis calcánea (aquílea)

En la pantorilla, hay tres músculos que se conocen en conjunto como tríceps sural. Estos músculos comparten una inserción común en el talón a través del tendón de Aquiles o calcáneo (Figura 7). En personas jóvenes (atletas, corredores o caminantes y basquetbolistas), puede desarrollarse una tendinitis calcánea por sobrecarga. En adultos mayores, la tendinitis puede ser causada por la presencia de artritis. En ella, el dolor se hace evidente al caminar y al ponerse de puntillas. Es muy importante la inmovilización del talón en estos casos, debido a que existe una alta probabilidad de ruptura o desgarro del tendón, por la presión que debe soportar con el movimiento.

Figura 7Tendinitis aquílea.  En ella, la inflamación se produce en el tendón en que se insertan los músculos de la pantorrilla y el dolor se produce tanto al caminar como al realizar el movimiento de plantiflexión de tobillo (puntillas de pie).

DIAGNÓSTICO

Un rasgo común en los distintos casos de tendinopatía inflamatoria, es la presencia de dolor localizado en la zona del tendón, que puede irradiarse hacia otras articulaciones, como sucede, por ejemplo, en la tendinitis de muñeca, cuyo dolor puede irradiarse hacia el codo.

El dolor comienza de forma suave, sin afectar el movimiento de los grupos musculares de la zona. Conforme transcurre el tiempo, se produce un aumento paulatino en la intensidad de éste, irradiándose hacia otras zonas y restringiendo parcialmente el movimiento muscular, debido a que cualquier movimiento, por leve que sea, puede gatillar tanto dolor que se pierde fuerza. Este dolor empeora por las noches y las malas posiciones adoptadas al dormir pueden contribuir en gran manera a este hecho.

La piel que cubre la zona del tendón, puede estar caliente y presentar enrojecimiento, debido al proceso inflamatorio.

Pero la característica general y clave para el diagnóstico de una tendinitis, es que el dolor remite al cabo de un tiempo, para volver a aparecer en cualquier momento, independientemente de que se haya realizado un esfuerzo o no.

El diagnóstico de tendinitis, será hecho por el médico luego de comprobar la presencia de dolor o sensibilidad aumentada cuando se aplica una resistencia el músculo al que está unido el tendón que se crea afectado. La inflamación a nivel cutáneo, junto con la sensación de calor también orienta el diagnóstico.  Esta puede acompañarse de una sensación de hormigueo y entumecimiento de la zona.

Las imágenes, principalmente la ecografía, son utilizadas para confirmar el diagnóstico médico, por lo que, en este caso, éste es clínico, es decir, basado en los signos y síntomas que presenta el usuario, y las imágenes se utilizarán como complemento y medio de confirmación.

De no guardar reposo y extenderse por semanas o meses (un tiempo mayor a 3 meses), la tendinitis puede progresar y convertirse crónica, lo que derivará en una tendinosis y producirá una serie de complicaciones para la persona afectada, que se verán reflejados en la realización de sus AVD.

TRATAMIENTO

El tratamiento en la tendinitis estará enfocado, en una etapa inicial, al alivio del dolor y el control de la inflamación, además de reducir la movilidad de la zona afectada. La aplicación de hielo durante la etapa aguda del proceso inflamatorio (primeras 48-72 horas), ayudará a aliviar tanto el dolor como la inflamación en la zona de la tendinitis

En la medida que los síntomas persistan pueden realizarse trabajos musculares específicos como elongaciones (estiramientos musculares) o ejercicios analíticos que apuntarán al fortalecimiento muscular, con el fin de mejorar la cicatrización y prevenir lesiones futuras (Figura 8).

Esto puede apoyarse con la utilización de dispositivos ortopédicos como muñequeras, cabestrillos o férulas durante periodos controlados. En la etapa más crónica de la tendinitis a los pacientes se les suministran antiinflamatorios y hormonas como la cortisona para combatir el de dolor.

El médico puede indicar el consumo de AINES –antiinflamatorios no esteroideos- (aspirina, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros), tanto por vía oral como tópica (gel o crema aplicados en la zona).

Cuando el dolor se ha vuelto crónico (por lo menos 3 meses), sin remisión con el tratamiento kinésico y farmacológico, puede ser necesario suministrar una inyección de glucocorticoides en la vaina del tendón afectado, a través de una infiltración. Sin embargo, estudios señalan que la aplicación de electroterapia mediante Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS), ayuda a conseguir mejores resultados que la inyección de glucocorticoides.

En ocasiones, se precisa la realización de una intervención quirúrgica para limpiar el área afectada y disminuir la inflamación. En casos crónicos, la eliminación de la sección del tendón afectada con cirugía da buenos resultados.

Figura 8: Ejercicios de estiramiento realizables en distintos segmentos corporales.

PREVENCIÓN

La ocurrencia de la tendinitis es transversal, lo que significa que no existen sectores económicos cuyos trabajos sean más propensos que otros a desarrollarla. De alguna forma, la incorporación de nuevas tecnologías a los distintos puestos laborales, hace que hoy en día, más o menos todos estemos expuestos a riesgos que puedan provocarla.

Por ejemplo, los dibujantes, ingenieros y arquitectos, que debían pasar horas en tableros de dibujos trabajando con instrumentos a pulso, hoy se apoyan en softwares para realizar las mismas funciones, de manera que la forma de realizar su trabajo varió, ya que hoy tiene las características de un trabajo “administrativo” con horas de trabajo frente a un computador, tal y como pasa con secretarias.

Sin embargo, hay una mayor relación entre la prevalencia de tendinitis y algunos trabajos, como, por ejemplo, soldadores, cajeras de supermercado, operadores agrícolas y operadores de línea, en los cuales se dan factores agravantes, como posturas que estén fuera de los rangos de seguridad articular, frecuencia o ciclos repetitivos, y grandes fuerzas ejercidas o la combinación de todos ellos.

 La prevención y autocuidado postural son unas de las principales formas de evitar la tendinitis (Figura 9), así como también el diseño ergonómico de los puestos laborales. Los especialistas recomiendan a quienes realizan tareas repetitivas descansar y hacer pausas cada una hora, para evitar sobrecargar los tendones, junto con ejercicios compensatorios que ayuden a liberar la tensión acumulada, fortalezcan y relajen la musculatura empleada, actividades que actualmente se conocen como pausas activas (Figura 10) y que han sido implementadas en diversos puestos de trabajo a nivel nacional. Para ello, hay que ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento, a una intensidad que permita activar la musculatura, sin llegar a sobrecargarla.

Figura 9: Una de las formas de prevenir la tendinitis, es el autocuidado y la educación postural. Muchas veces, las posturas viciosas, junto con los esfuerzos repetitivos o una ergonomía inadecuada en los puestos laborales puede favorecer el desarrollo de una tendinitis. De ahí la importancia, por ejemplo, de realizar gestos motores como teclear un computador sin sobrecargar las estructuras musculoesqueléticas de la mano y la muñeca.

Por tanto, para prevenir la tendinitis se recomienda alternar diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación. La aparición de molestias es un indicador de que debe reducirse el ritmo del entrenamiento.

Figura 10: Las sesiones de pausas activas durante la jornada laboral son otra forma de prevenir la presencia de lesiones y/o traumatismos musculoesqueléticos debido a sobreesfuerzo o sobrecarga muscular.

Es conveniente recordar que la musculatura puede ejercitarse en un plazo breve, de pocos meses, pero otras estructuras como los tendones y las articulaciones tienen un proceso de adaptación muy lento. Poseer la fuerza suficiente que permita realizar determinados movimientos no quiere decir que puedan ejecutarse sin riesgo de lesiones. Cuando se ha permanecido inactivo durante una temporada, debe prestarse aún más atención en seguir una adecuada progresión en el ejercicio, con el fin de evitar la aparición de nuevos episodios de tendinitis.

Si mientras realizamos un determinado ejercicio o una sesión de entrenamiento sentimos dolor en la zona, lo mejor es parar y guardar reposo con el fin de evitar que el problema se cronifique.

Por último, es importante mantener una buena hidratación, ya que eso ayudará a mantener una mejor vascularización de la zona.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. SIGWEB. http://www.sigweb.cl/biblioteca/TendinitisACHS.pdf
  2. «Tendinitis«.  Consultado el 21 de enero de 2015. Disponible en: http://www.webconsultas.com/tendinitis/tendinitis-706
  3. «Tendinitis: una enfermedad laboral latente«. Consultado el 23 de enero de 2015. Disponible en: http://www.ortopediasmasvida.cl/salud-mas-vida/terapias/tendinitis-una-enfermedad-laboral-latente/
  4. Santos M., 2013. «TENDINITIS LABORAL La importancia de prevenir su impacto en la calidad de vida de los trabajadores«. Consultado el 23 de enero de 2015. Disponible en:  http://www.emb.cl/hsec/articulo.mvc?xid=288&edi=13&

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